Bajo el programa ‘Comer mejor cada día’, la cadena que dirige Ricardo Álvarez ha impulsado una revisión nutricional de sus productos apoyada en cinco líneas de trabajo: reducción de azúcares, eliminación de aditivos, mejora en los ingredientes, menor contenido en sal y aumento en aporte proteico.
Uno de los focos principales ha sido la reducción de azúcar. En este ámbito, la firma ha desarrollado nuevas referencias sin azúcares añadidos, especialmente en los lácteos, donde se han reformado yogures y kéfir para ajustar sus recetas a las recomendaciones nutricionales actuales.
Por otro lado, ha simplificado los ingredientes, eliminando los aditivos. Este enfoque refleja en su oferta de pan, con alrededor de 30 referencias horneadas en tiendas elaboradas con ingredientes básicos —harina, agua, levadura y sal— y sin conservantes ni aditivos artificiales.
A esta propuesta se suma, las nuevas gamas como High Protein, una línea que incorpora proteínas en la dieta diaria con productos adaptados distintos momentos de consumo.
La reducción de sal y la mejora del perfil graso forman parte del proceso de revisión, al tratarse de dos factores relevantes en la calidad nutricional de la dieta, especialmente en productos de consumo frecuente. En el caso de la sal, DIA ha puesto el foco en categorías donde suele acumularse sin que el consumidor lo perciba con claridad, como aperitivos o conservas, ajustando la receta para reducir su contenido.
Por otro lado, entre las modificaciones destaca la incorporación de opciones nutricionalmente más saludables, como el uso de aceite de oliva virgen extra (AOVE) en productos cotidianos.
Con estas iniciativas, la cadena responde las necesidades de un consumidor cada vez más atento a la composición de los alimentos y que incorpora criterios de salud en sus decisiones de compra. Un cambio de hábitos que abre nuevas oportunidades para las marcas propias con mayor capacidad de adaptación.