El objetivo es adaptar estos establecimientos a los nuevos hábitos de compra y fomentar los pedidos online. Entre las modificaciones previstas se encuentra la ampliación de espacios dedicados a la recogida de pedidos online y a la preparación de entregas a domicilio. Estos dos servicios han ganado peso en la red del grupo a medida que su cuota en este canal crece a costa de Amazon y otros operadores.
Las reformas incluyen la reorganización de los espacios interiores, con pasillos más amplios y una nueva distribución de los lineales para facilitar la circulación dentro del establecimiento. De esta manera, Walmart reduce los tiempos de compra y mejora la visibilidad de los productos en tienda.
Otro aspecto clave del rediseño es la modernización del área de cajas. Las tiendas contarán con nuevas zonas de autopago y mejoras tecnológicas en los sistemas de cobro, con el objetivo de reducir los tiempos de espera y agilizar el paso por caja.
Además, el plan contempla la introducción de etiquetas de precios, así como herramientas tecnológicas que ayudan a los empleados a localizar los productos y a asistir mejor a los clientes dentro de la tienda.
Esta iniciativa forma parte de la estrategia del grupo para actualizar su red de tiendas físicas y fortalecer su conexión con el comercio electrónico. En el caso de Neighborhood Market, la meta es consolidarlo como supermercados de cercanía en alimentación y compras rápidas, complementando la oferta de los grandes hipermercados Walmart Supercenter.
Según ha explicado la multinacional, las remodelaciones persiguen hacer la compra «más rápida, más sencilla y más cómoda desde el principio hasta el final». Esta primera fase de remodelaciones servirá como banco de pruebas para definir el modelo que podría aplicarse posteriormente al resto de su red de supermercados de barrio en Estados Unidos.